Cinco maneras de reducir el costo de la matrícula antes de considerar un préstamo estudiantil.
Si estás considerando financiar tus estudios universitarios con un préstamo estudiantil, lo más inteligente que puedes hacer es pedir prestado solo lo que realmente necesitas. (Este consejo aplica a casi todos los tipos de préstamos, por cierto). Cursar estudios superiores debería ser una etapa emocionante de tu vida. Estás tomando decisiones y abriendo posibilidades que moldearán tu futuro: un futuro lleno de aventuras y satisfacción, y que definitivamente no incluye años y años de deudas abrumadoras.
Para muchos adultos jóvenes, préstamos estudiantiles Sirve como la primera experiencia real con el endeudamiento de una gran cantidad de dinero. Es un proceso de aprendizaje complejo para quienes recién comienzan, y no comprender conceptos financieros como las tasas de interés, los plazos de los préstamos y los calendarios de pago puede convertirse rápidamente en una experiencia muy estresante y costosa después de la graduación.
Si bien existen maneras de aliviar la carga del pago de los préstamos estudiantiles durante tu etapa universitaria (trabajar a tiempo parcial mientras estudias y mejorar tus habilidades de gestión financiera son dos estrategias excelentes), ¿por qué no empezar cuanto antes? Los siguientes consejos reducirán significativamente el costo total de tu educación y tu dependencia de financiación externa, y puedes ponerlos en práctica mucho antes del Día de Orientación.
1) Realiza el ejercicio de dos pasos
(No, no nos referimos al baile). El método de doble titulación universitaria consiste en dividir los estudios entre dos instituciones. Se empieza asistiendo a una institución más económica para cursar las asignaturas de formación general y luego se transfiere a la universidad elegida para completar la carrera (un ejemplo práctico es obtener un título de asociado en un colegio comunitario y luego transferirse a un programa de licenciatura en una universidad). De esta forma, se ahorra dinero en los cursos introductorios y se reserva el presupuesto para la formación especializada que se imparte en la segunda mitad de la carrera.
2) Busca puntos extra
Infórmate sobre las oportunidades para obtener créditos universitarios mientras aún estás en la preparatoria. Además de reducir los costos de la matrícula universitaria, los programas avanzados de créditos universitarios son una excelente manera de explorar tus intereses con mayor profundidad y tener una idea de cómo será tu carga académica universitaria. Si ya terminaste la preparatoria, averigua si alguna universidad o institución de educación superior en tu área ofrece cursos de verano con matrícula reducida; podría ser una alternativa para obtener créditos antes de septiembre.
3) Busca becas
Solicitar cada forma de beca, becas y exenciones de matrícula para las que seas elegible. Nunca es demasiado pronto para comenzar tu búsqueda de becas: contacta a tu consejero escolar o al coordinador de ayuda financiera de la universidad a la que deseas asistir. Visita buscadores de becas y recursos en línea. Contacta a tu empleador actual y a tus familiares; nunca se sabe, puede haber algún tipo de subsidio de matrícula o beca disponible para ti a través de un empleador o red de exalumnos. Sé exhaustivo en tu búsqueda y aborda cada solicitud con el mismo nivel de entusiasmo y optimismo; incluso los premios y reconocimientos más pequeños sumarán. Es dinero gratis, y está ahí para que lo tomes.
4) Búsqueda de localizaciones
La ubicación geográfica puede influir significativamente en el costo total de tu educación. Una misma universidad puede tener diferentes tarifas de matrícula para estudiantes del estado, de fuera del estado e internacionales. En general, estudiar en el estado suele ser la opción más económica: además de ahorrar en la matrícula, también puedes evitar algunos de los gastos más importantes asociados con estudiar en el extranjero (como los costos de viaje, la alimentación y el alojamiento en residencias estudiantiles). Por supuesto, existen muchos incentivos no económicos para estudiar en el extranjero, pero es importante comprender cuánto afectará la ubicación de tu universidad a tu presupuesto.
5) Duplicar la apuesta
Algunas universidades ofrecen programas acelerados que permiten completar una licenciatura de cuatro años en tan solo tres. Esta es una excelente opción a considerar —¡un año menos de matrícula!—, pero ten en cuenta que tendrás que cursar más asignaturas en menos tiempo. Un horario tan intensivo podría dificultar la conciliación con el trabajo, por ejemplo, así que evalúa bien tus opciones antes de comprometerte con un programa más exigente.
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Los consejos mencionados anteriormente representan miles de dólares de ahorro potencial. Ya seas estudiante de primer ingreso o estés retomando tus estudios, te conviene reducir al máximo tus gastos educativos antes de considerar un préstamo estudiantil u otra opción de financiamiento. Tu yo del futuro te lo agradecerá.



